Espejos imprescindibles

"Usamos espejos para vernos la cara y el arte para vernos el alma" Bernard Shaw

Quien desee permanecer ciego, sordo y mudo ante este mundo complejo, amenazante, paralizante... no debe leer en ningún caso el luminoso libro de Eduardo Galeano "Espejos" que ha sido publicado por siglo XIX en el estado español. Eduardo derrocha ternura, destila ingenio y fina ironía, a la vez que con una dimensión casi profética destrona reyes y emperadores y rescata del olvido con infinita ternura y datos inapelables a herejes, brujas, exclavos y miserables. La cruel represión de los inquisidores de todos los tiempos jamás ha impedido ni impedirá que la luz de la libertad asome a veces a través de grietas tan fascinantes como este trabajo labrado a machetazos de amor y palabras que abren senderos hacia un mundo diferente. Logra sacudirnos el alma susurrándonos que la injusticia, la opresión y la guerra no puede ser contemplada como un trágico y fatal destino. Cada persona y cada pueblo pueden afrontar sus nacimientos y renacimietos, las muchas vidas y edades y los muchos dolores y muertes como experimento vital y fecundo de cambio frente a estructuras injustas. Podemos reinventarnos cada día, sin hundirnos en fatalismos inducidos.

Eduardo nos aproxima al abismo con una danza de los mil velos con cientos de microhistorias que desvelan uno a uno los mil y un infiernos creados por las personas. A esos vergozantes y exaltados guantánamos y cruzadas que secularmente, y no con menos virulencia hoy en día, han agredido a la mayor parte de la humanidad a cambio de privilegios para muy pocos. Desde las páginas de espejos, nos relumbran en el rostro las hogeras que han pretendido en vano, una y otra vez, a lo largo de la historia extraoficial reducir a cenizas los derechos, las libertades, las ideas, las oportunidades de cambio... La eterna y prometéica lucha de los esclavos, la mitad femenina de la humanidad, los desheredados... Un viaje a traves de afilados microcuentos, tejidos entre sí, con igual dosis de ternura que de inclemencia para desmontar la historia oficial. Espejos que ponen al desnudo igual a emperadores que a revoluciones tiránicas y mutiladoras.

Eduardo, gracias. El latido de tu palabra nos ensancha el corazón, ahora menos oprimido por el fatalismo imperante y nos haces irremediablemente recuperar las ganas por cambiar el mundo.

Comentario por Jaxinto Gómez | Visualiza.info | Empresa Solidaria de Comunicación